"La historia que voy a narrar es una historia verídica. Comenzó a ocurrirme hará algo más de dos años y aún no ha dejado de sucederme. Empezaré desde antes del principio:
Alguna vez había oído hablar de él, pero personalmente nunca había podido comprobar su existencia. Todos los que decían que lo habían visto habían quedado traumatizados, trastornados, se habían vuelto completamente locos... no eran los mismos. Por eso, mi actitud era bastante reacia. Ciertamente, no creía en su existencia. Pensaba que eran cosas de la mente, algún tipo de sugestión colectiva. Me mostraba completamente agnóstica hacia el tema. Sin embargo lo respetaba, tal vez por el miedo a lo desconocido, o mejor dicho, el miedo a conocerlo. Pero un día lo vi. Al principio, fue un contacto breve, pero intenso. Nada más verlo fue como si me atravesara, pero no sentí frío como suele pasar con otro tipo de fenómenos paranormales, sino calor. Estaba muy asustada, pensé incluso en salir corriendo... fue imposible. Una extraña fuerza me obligaba a quedarme y a seguir contemplándolo más y más. Cuanto más tiempo lo miraba, más quería seguir. A veces era realmente cruel conmigo y me daban ganas de dejar de mirarlo, pero no podía, era imposible. Siempre me gritaba y me decía que ya no había marcha atrás... Y por mucho que quisiera taparme los oídos tenía razón, no dejaba de escucharlo. El miedo empezó a cambiar: ya no era miedo a mirarlo, era miedo a tener que dejar de hacerlo. Se creó un vínculo entre nosotros... Esa sensación de calor que me inundaba era realmente agradable. No era como aquellas historias que había oído anteriormente... No me llenaba de dolor, me llenaba de la mayor felicidad que había podido nunca conocer. Entonces, llegados a cierto punto, eran los demás los que pensaban que yo estaba traumatizada, trastornada, loca. ¿Yo, loca? Locos ellos, que dicen que no existe sin haberlo visto, o que incluso niegan su existencia después de haberlo conocido porque les hizo daño. Pero ay cuando lo hace, qué daño más dulce...
Y aquí, yo, traumatizada, trastornada, loca, pero hipnotizada, con una sonrisa tan grande como la sonrisa que tendría la Luna. Y hasta seguro que la Luna si lo conociera le saldría una tan grande como la que tendría el Sol si lo conociera... y así hasta no acabar nunca.
¿Loca? Puede ser... ¿De Amor? Eso seguro."
(Y el Amor, para mí, eres Tú.)
sábado, 30 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Tú, que escarbaste con tus propias manos en mi coraza de apariencias,
y me encontraste desnuda, toda yo sentimientos.
Que no te dio miedo conocerme, pero sí desconocerme.
Quieres todo lo bueno y lo malo, me quieres a mí, defectuosa como soy.
Que me has arrancado
gritos, y silencios
lágrimas, y sonrisas
y también me los has regalado.
Tú.
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