domingo, 15 de diciembre de 2013

Siempre tan cerca.

Aquellos primeros días.
Aquellos primeros mensajes.
Aún tengo la marca en mis ojos de aquellos primeros insomnios. Aquellas noches trasnochando juntos.
Los primeros "te quiero", qué pronto fueron... pero el tiempo ha demostrado que no debían ser muy falsos.
Las primeras lágrimas, las primeras dudas, las primeras mariposas en el estómago.
Las primeras conversaciones por teléfono, breves, lo que dura un paseo al perro. Pero que tanto llenaban.
Las primeras discusiones por quién se debía ir antes a dormir,
las primeras canciones...
Todo tan lejano, y a la vez tan cerca.
Pues cada día, sigue siendo como el primero. Sigues siendo mi insomnio y mi sueño, mi motivo para trasnochar, cada una de todas las noches en vela. Cada día, un "te quiero", un "te amo" y mil motivos más por los que hacerlo al día siguiente. Todas las lágrimas, amargas y dulces, que dan para llenar un mar cuyos peces son sonrisas. ¿Dudas? Ni una. Las mariposas que han evolucionado a colibrís. Las conversaciones que ahora pueden alargarse horas. Los paseos al perro son juntos. Las discusiones por quién debe ir antes a dormir se solucionan yéndonos juntos. Cada canción habla de ti.
Y el día de mañana, tal vez todo esto será lejano otra vez. Pero tengo por seguro, que siempre estará cerca y en crescendo.