domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Y entonces qué haces?

Cuando oyes mil consejos y se supone que todos ellos tienen la razón.
Cuando tú mismo te aconsejas que no puedes seguir así,que es hora de pasar página,de mejorar.
De repente,te quedas sordo.
No oyes más consejos.
Ni de ellos,ni tuyos,ni de nadie.
Ni siquiera quieres oírlos.
Tu cerebro ya no habla,no te dice qué debes hacer y si te lo dice tu corazón grita más.
Y entonces,por encima de todos esos consejos,él no te dice lo que debes hacer,sino lo que QUIERES hacer.
Te da igual que sea la peor opción de todas,al final solo te importa éso que él grita tanto.
Porque es muy irónico que para ser feliz haya que sufrir,pero así son las cosas.
Cada instante de sufrimiento por grande que haya sido se queda concentrado en unos segundos de felicidad en los que has hecho lo que tu corazón quería,lo que te gritaba.







Y a mí siempre me está gritando tu nombre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario