¿Alguna vez habéis sentido que necesitáis a alguien?
¿Que pase lo que pase no podéis permitir que se vaya de vuestro lado?
Si la respuesta es sí, es algo que no se puede ignorar.Perder a esa persona sería como perderse a uno mismo.Cada instante con ella sea como sea cuenta para tu vida,se convierte en un recuerdo.
Y tú, ¿eres de los que aprovechan o de los que desaprovechan esos instantes?
¿No debería ser siempre mejor que sobre y no que falte? El tiempo que se pierde ya nunca se puede recuperar.
No perdáis tiempo en haceros sufrir siempre que podáis haceros felices.
Vivid cada día juntos como si pudiera ser el último, porque nunca se sabe cuando pueden cambiar las cosas.
Hace falta mucho valor para arriesgarse a querer a alguien, pero una vez que se ha hecho ¿a qué puedes tener miedo? Quiere bien a esa persona y siempre te querrá, no tendrás por qué perderla. Haz balance,piensa qué podría doler más: si las cosas que ni siquiera han pasado o las que no están pasando.
Pero nunca,nunca dejes que se vaya...pase lo que pase.
Cuando oyes mil consejos y se supone que todos ellos tienen la razón.
Cuando tú mismo te aconsejas que no puedes seguir así,que es hora de pasar página,de mejorar.
De repente,te quedas sordo.
No oyes más consejos.
Ni de ellos,ni tuyos,ni de nadie.
Ni siquiera quieres oírlos.
Tu cerebro ya no habla,no te dice qué debes hacer y si te lo dice tu corazón grita más.
Y entonces,por encima de todos esos consejos,él no te dice lo que debes hacer,sino lo que QUIERES hacer.
Te da igual que sea la peor opción de todas,al final solo te importa éso que él grita tanto.
Porque es muy irónico que para ser feliz haya que sufrir,pero así son las cosas.
Cada instante de sufrimiento por grande que haya sido se queda concentrado en unos segundos de felicidad en los que has hecho lo que tu corazón quería,lo que te gritaba.